Cuando alguien piensa en Bodegas Familiares Matarromera, uno de los primeros conceptos que le vienen a la mente -además del buen vino- es el de innovación. Y no es casualidad, porque el ámbito de la I+D+i ha sido históricamente una de las apuestas más importantes, si no la que más, del grupo bodeguero capitaneado por Carlos Moro, Premio Nacional de Innovación 2016, el más importante del país en el ámbito empresarial. En la actualidad, sus hijas Paloma y Beatriz están al frente de Bodega Emina y Win Sin Alcohol, respectivamente.
Su Departamento de I+D+i cumple su 25 aniversario en 2025 y sopla las velas con magnitudes de extraordinaria envergadura, como el centenar de proyectos ejecutados, los más de 45 millones de inversión destinados por la empresa familiar vallisoletana o 10 patentes propias. El camino no ha estado exento de dificultades, pero ha tenido grandes recompensas, siempre vinculadas a la elaboración de vinos de gran calidad.
Desarrollo de levaduras propias
Ejemplo de ello es el desarrollo de levaduras propias para la elaboración de vinos como Emina verdejo Fermentado en Barrica, elegido 2 veces como el mejor vino blanco en el Museo Provincial del Vino, pero también a clásicos como Matarromera verdejo Fermentado en Barrica y novedades como Emina Espumoso Gran Añada, el primer y único vino de su categoría en la Denominación de Origen Rueda.
El último reto ha sido la constitución de la Cátedra Vitivinícola Carlos Moro de Matarromera (promovida por la Fundación Carlos Moro de Matarromera, las diputaciones de Valladolid y Palencia y la Universidad de Valladolid), pero uno de los primeros proyectos fue el primer vino sin alcohol de España: Win Sin Alcohol. “Seguimos mejorando nuestros productos para cumplir las expectativas de nuestros clientes. Gracias a la innovación, Win y Sonríe son vinos sin alcohol de gran calidad”, apunta Beatriz Moro. “Nuestro objetivo es que todos podamos brindar, independientemente de si tomas alcohol o no”, añade.
Proyecto Cénit Demeter
Si hay que citar algún proyecto durante este período es Cenit Demeter, cuyo objetivo fue conocer el comportamiento de distintas variedades de uva ante el cambio climático. “Nuestro compromiso con la sostenibilidad está en nuestro ADN. Emina Verdejo y Matarromera Crianza son los primeros vinos a los que se les calculó la huella de carbono en España, certificado por Aenor”, afirma Paloma Moro. “Emina Emoción es un reflejo de ello, botellas más ligeras, etiquetas sostenibles y elaborado bajo los sellos International Wineries for Climate Action y Sustainable Wineries for Climate Protection”, enfatiza Paloma.
En el campo de la sostenibilidad y la economía esférica, la inversión en I+D asciende a más de 13 millones. Desde entonces se ha priorizado el uso de coproductos (por ejemplo, cajas de cartón y etiquetas de su vino ecológico Granza, elaboradas a partir de sarmientos), así ́como la mejora de la eficiencia energética. “Nuestro lema es devolver a la tierra todo lo que ella nos brinda. En nuestras 11 bodegas, desde Matarromera (la primera) a Viña Caeira (la última) luchamos cada día por hacer frente al cambio climático”, asegura Carlos Moro.
Certificado de producción integrada
Ligando innovación y viticultura, Emina y Matarromera son las primeras bodegas de Castilla y León en conseguir el certificado de producción integrada pero, además son pioneras en uso eficiente del agua y en la digitalización de sus viñedos y olivos. Precisamente su Almazara Oliduero también tuvo su origen en un proyecto de adaptabilidad del olivo en tierras de las provincias de Valladolid y Zamora, cultivos superintensivos y mecanizados, parte de ellos ecológicos.
En la actualidad, proyectos como Vinebox, Ubavida y Mycowine siguen dibujando el horizonte innovador de la compañía en materia de sostenibilidad, cambio climático y excelencia vitivinícola.
Más información en el número de marzo de la revista Castilla y León Económica